El gaucho - una breve ubicación en la historia.

Se caracteriza por ser un hombre de pocas palabras, solitario, noble y valiente, el mejor de los amigos y el peor de los enemigos. Surgió por primera vez de las praderas del interior a principios del siglo XVIII y se lo empezó a conocer como "gaucho". Su habilidad con los caballos y el ganado al igual que su familiaridad con el terreno lo convirtieron en una de las primeras figuras de la economía y en una imagen clave durante las luchas por la libertad en el siglo XIX. Hoy en día el gaucho es un símbolo del enorgullecimiento e integridad argentina, y en algunos lugares ha llegado a alcanzar un nivel casi místico. Pero en realidad existe y se lo puede observar en muchos pueblos del campo, junto a su caballo, trabajando el ganado con la misma habilidad, conocimiento y valor que lo caracterizan y que lo han hecho merecedor de dicho nivel social en la historia Argentina.

La Pampa

En la actualidad, La Pampa (región comprendida desde la orilla del Río de La Plata hasta los Andes) es la llanura más grande y fértil del mundo y se ha convertido en un tesoro para la economía Argentina. Cuando los Españoles se retiraron por primera vez de Argentina en 1536, después de fracasar varias veces en el intento de colonización, dejaron allí sus caballos y ganado que habitaban lo que en ese momento se consideraba un desierto. Hasta el siglo XVIII, varias tribus nómades vagabundeaban por el área de La Pampa, domesticaban los caballos y cazaban ganado para complementar su alimentación tradicional, formando así la base de la sociedad gaucha. Las primeras Estancias fueron establecidas a principios del siglo XIX como medio para manejar sistemáticamente la producción agrícola en el área. Entre 1880 y 1920, el paisaje cambió debido a las inmigraciones de Europa y a las inversiones provenientes en su mayoría del Reino Unido (en fábricas, ferrocarriles y servicios). En consecuencia, La Pampa constituye hoy en día uno de los mayores productores y exportadores de carne del mundo.

105 años de La Isabella 1898 - 2003

Desde 1881 hasta 1903 el actual territorio de La Isabella formó parte de un campo de 46.580 hectáreas, que paso por varias manos, hasta que a partir de 1898 pasó a ser lo que hoy es la estancia "La Isabella".
El 5 de marzo 1903 el Banco de la provincia de Córdoba remató el campo Fue comprado un condominio que presentó R. J. Cárcano, en este momento ya retirado de su carrera política. Cárcano había sido diputado nacional de Córdoba y Ministro del gobierno de Córdoba. Desde 1890 se dedico en su finca Ana María a la cría y el mejoramiento de ganado vacuno y equino, al mismo tiempo que continuó con su labor como historiador. Años mas tarde, de 1913 a 1916 su carrera culminó en el cargo de gobernador de la provincia de Córdoba. Su gestión fue una de las más progresistas, especialmente por la política agropecuaria y las mejoras que impulsó en los sistemas viales de la provincia.
El 20 de abril de 1904 se vendió el campo al doctor Maximiliano Aberastury, un medico especializado en dermatología y colaborador de publicaciones cientificas. Fué el quien construyó los primeros edificios del casco de La Isabella, ya que en el galpón principal figura el año 1904. Probablemente en el mismo tiempo se construyó la casa del mayordomo y seguramente la torre de agua, que hoy figura como carnicería. Pero, el fue dueño de La Isabella solamente por 3 años.
En 1907 vendió el campo al Doctor Aldo Bonzi y Don Mauricio Andreossi. El campo no tenia nombre, el Dr. Aldo Bonzi era italiano y su socio, Mauricio Andreossi, era suizo. Fueron ellos que dieron a este noble campo su primer nombre y lo bautizaron "La Italo-Suiza" De 1907 hasta 1921 el italiano y el suizo fueron dueños del campo. Fueron ellos que lo hicieron trabajar. Crearon una importante cabaña de Aberdeen Angus negro, sembraban alfalfa y construyeron la casa principal. La compraron en Milano, Italia, y la llevaron por barco a Buenos Aires, por tren a Del Campillo y con carro de buey hasta el lugar, donde está ahora. Fueron ellos que diseñaron el casco con sus cuadros enmarcados de eucalyptus que les servian para presentar los productos de su cabaña. El motor de esta sociedad fue el Dr. Aldo Bonzi, en este tiempo soltero. Logró juntar un grupo de nobles y adinerados italianos, todos radicados en Milano, Italia, que formaron una sociedad financiera para explotar los campos que Bonzi había comprado en Argentina. La sociedad se hizo para 5 años, realizó sus propositos y se liquido en forma ordenada. Entre los inversores italianos habia un senador, dos condes, un commendadore, un caballero y un ingeniero.
El día 24 de diciembre de 1921 el campo se vende a Juan Lalor, importante consignatario y productor agropecuario y miembro fundador del Rotary Club Buenos Aires. El campo "La Italo Suiza" se integró con dos campos vecinos y formó parte de la estancia "San Eduardo". De esta época ya existen fotos que demuestran nuevas obras en el casco y actividades rurales. El personal de San Eduardo en estos tiempos eran unas 50 personas.
17 de junio de 1957
los herederos de Carlos Lalor lo venden a Waldtraut Elisabeth Mechthild von Bohlen und Halbach de Thomas, como principal accionista de Aguas Dulces S. A. Como nadie en Argentina pudo pronunciar su nombre, bautizó la estancia "La Isabella", traducción del nombre alemán Elisabeth. Desde este día hasta hoy fue propiedad de Aguas Dulces S. A., siendo la Sra. B. accionista principal y su hija Diana Thomas de Friz accionista minorista.